La inteligencia artificial ya está presente en el día a día de las empresas y su impacto es innegable. Según el informe The State of Teams 2026 de Atlassian, el 89% de los directivos reconoce que la IA ha acelerado la velocidad del trabajo, pero solo un 6 % es capaz de señalar un retorno claro de la inversión a nivel organizativo. Esta aparente contradicción revela uno de los grandes desafíos actuales: la IA mejora la ejecución individual, pero no siempre ayuda a que los equipos trabajen mejor juntos.
En un contexto empresarial cada vez más horizontal, transversal y distribuido, la coordinación se ha convertido en el verdadero cuello de botella.
El «impuesto de la fragmentación» con IA
Atlassian introduce en su informe un concepto especialmente relevante para las organizaciones: el AI fragmentation tax o “impuesto de la fragmentación”. Se trata del coste oculto que generan el trabajo duplicado, la desalineación entre equipos y el caos en la coordinación cuando la IA se adopta sin una visión clara de trabajo en equipo.
Este fenómeno no es menor. Atlassian estima que las implementaciones de IA poco estratégicas cuestan a las empresas del Fortune 500 unos 161.000 millones de dólares al año en pérdida de productividad asociada a fricciones internas. El problema no es la tecnología, sino la forma en la que se integra en la dinámica real del trabajo.
Velocidad sin alineación: el nuevo riesgo empresarial
La mayoría del trabajo en las organizaciones no se realiza de forma individual. Los trabajadores del conocimiento dedican cerca del 80% de su tiempo a actividades colaborativas, y esa cifra no deja de crecer. Sin embargo, el informe muestra que solo el 24% de las iniciativas de IA se diseñan pensando en equipos completos, mientras que el nivel individual sigue siendo la métrica dominante.
El resultado es un escenario cada vez más común: personas que producen más resultados gracias a la IA, pero generan cuellos de botella en otros departamentos que no están preparados para absorber ese volumen o tomar decisiones al mismo ritmo. La velocidad aumenta, pero la coordinación se resiente.
La IA está ampliando las brechas entre equipos
Otro hallazgo clave del informe es el crecimiento de las brechas de capacidad en IA dentro de las organizaciones. El 55% de los ejecutivos afirma que la adopción de IA está ampliando las diferencias de rendimiento y oportunidades entre equipos, en lugar de reducirlas.
Solo el 29% de los profesionales ha integrado la IA de forma habitual en sus flujos de trabajo, y apenas el 22% confía plenamente en la precisión de los resultados que generan las herramientas de IA. Esta falta de confianza suele estar relacionada con problemas estructurales de datos, documentación dispersa y ausencia de una “fuente única de verdad”.
Para las empresas, esta situación supone un riesgo claro: invertir en IA sin reforzar las bases organizativas puede generar más fricción que valor.
Ejecución y coordinación: las dos palancas del ROI en la IA
Uno de los mensajes más contundentes del informe es que el retorno real de la IA depende de dos motores complementarios: ejecución y coordinación. Aunque muchas organizaciones están optimizando el primero, el segundo continúa siendo el gran olvidado.
El 84% de los trabajadores del conocimiento declara que existen objetivos poco claros o prioridades contradictorias entre equipos, y el 71% detecta iniciativas duplicadas en distintas áreas de la organización. En este contexto, la IA puede acelerar tareas, pero también amplificar el desorden existente.
Qué hacen de forma diferente los equipos que sí obtienen valor
El informe de Atlassian identifica tres grandes pilares que distinguen a los equipos con mejores resultados cuando adoptan IA de forma consistente:
- Contexto compartido: objetivos claros, prioridades alineadas y acceso común a información fiable.
- Flujos de trabajo bien definidos: procesos diseñados para integrar personas y sistemas de IA de principio a fin.
- Cultura organizativa preparada: aprendizaje continuo, experimentación responsable y aceptación de la colaboración humano‑IA.
Las organizaciones que trabajan de manera coordinada estos tres elementos reducen casi a la mitad el impacto del impuesto de la fragmentación y multiplican la percepción de valor de la IA en colaboración, planificación y conexión entre equipos.
Una clara llamada a la acción para las empresas
El informe The State of Teams 2026 lanza un mensaje contundente para las organizaciones: la adopción de la IA, por sí sola, no garantiza una mayor eficiencia. Cuando no existe una estructura sólida de colaboración, datos fiables y modelos claros de trabajo en equipo, los beneficios prometidos por la tecnología se diluyen con rapidez.
Para las empresas, el reto ya no consiste solo en adoptar IA, sino en orquestar cómo trabaja la organización con ella. Esto implica revisar procesos, roles, gobierno de la información y cultura interna con la misma seriedad con la que se despliegan nuevas tecnologías.
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