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IV Edición Premios 3digits: Entrevista a Laia Lluch, ganadora mejor expediente académico de primer curso del Grado en Ingeniería Informática

premios 3digits laia lluch

El salón de cuadros del rectorado de la Universitat de les Illes Balears (UIB) fue el escenario de la cuarta edición de los premios 3digits 2026. Esta iniciativa, impulsada junto a la Fundació Universitat Empresa (FUEIB) y la Escola Politècnica Superior (EPS), distingue el talento de los futuros ingenieros informáticos y refuerza el compromiso con las vocaciones técnicas locales. En esta ocasión, la galardonada por el mejor expediente de primer curso fue Laia Lluch. Su logro marca un hito doble: es la segunda mujer en obtenerlo y la primera estudiante de la sede de Menorca en recibir este honor.

Natural de Maó y con 25 años, Laia aporta una perspectiva única al grado y lo explica en esta entrevista. Antes de volcarse en la informática, completó sus estudios superiores de clarinete en el Conservatori Superior de Música de les Illes Balears. Tras este giro en su formación, hoy busca un futuro profesional que combine su pasión por el aprendizaje continuo con una verdadera vocación.

P: Cuando escuchaste tu nombre en el acto de entrega, ¿Qué fue lo primero que se te pasó por la cabeza y qué significa para ti este reconocimiento de 3digits?

R: Lo primero que pensé fue en lo orgullosa que estaba de mí misma. Para mí, este premio significa que estoy haciendo las cosas bien y que estoy tomando decisiones correctas.

P: Háblanos del proyecto o trabajo que te ha traído hasta aquí. ¿Cuál fue el mayor reto técnico al que te has enfrentado y cómo lo has resuelto?

P: Mi mayor obstáculo durante el primer año fue el tiempo que había pasado desde que había estudiado algo similar. Terminé bachillerato en 2018, así que llevaba unos seis años sin ver temario de ciencias y me daba miedo no recordar conceptos básicos. Los primeros meses fueron duros, sobre todo compaginando la universidad con el trabajo de verano: tuve que sacrificar tiempo libre para llegar a las entregas y, en algún caso, dejar asignaturas para la semana previa al examen final para poder gestionarlo todo. A día de hoy, sigo sorprendida de la suerte que tuve en algunos exámenes en los que no entró nada de lo que no me había podido mirar.

P: ¿Qué fue lo que te hizo “clic” para elegir ingeniería informática? ¿Hubo algún referente o curiosidad específica que te empujara a este mundo?

R: Cuando acabé bachillerato, hice el grado superior de clarinete en el Conservatori Superior de Música de les Illes Balears. Desde los cinco años había compaginado ambos estudios, pero vi imposible hacer dos carreras a la vez y me decanté por la música. Me gustaba mucho, pero me faltaba algo. Al terminar y volver a casa, decidí hacer otra carrera. Miré universidades a distancia porque el coste de vida fuera era inasumible; mis padres ya me habían ayudado a pagar cuatro años en Palma, así que si iba a seguir estudiando quería poder pagármelo yo. No tenía claro qué estudiar, solo que tuviera salidas y fuese de ciencias o tecnologías: la primera carrera fue por gusto, la segunda quería que fuera más segura laboralmente. En Menorca acababan de poner el grado de Ingeniería Informática y decidí matricularme. Y aunque al principio no era la intención, al final esta segunda carrera también es por gusto.

Eduardo Osuna y Laia Lluch, ganadores de los premios 3digits junto al rector de la UIB, Jaume Carot y Xavi Pérez, CEO de 3digits.

P: Estamos en una era de cambios acelerados (IA, ciberseguridad, etc.). Desde tu perspectiva, ¿hacia dónde crees que debería evolucionar la tecnología para mejorar realmente la vida de las personas?

R: Creo que la Inteligencia Artificial se está utilizando mayoritariamente mal. Puede ser una ayuda, pero de momento no una sustitución. Por ejemplo, algunas editoriales y plataformas de streaming están reemplazando traductores por IA y eso está dando traducciones bastante malas que incluso cambian el significado original. También hay gente “creando arte” con IA, algo que me parece totalmente esperpéntico. La tecnología debería facilitarnos el trabajo para poder dedicar tiempo a crear nosotros mismos, no al revés. En estudios, la IA puede ayudar, pero no sirve de nada que te haga ejercicios o trabajos, porque la gracia está en aprender (y el examen lo haces tú). Creo que debería enfocarse menos hacia la generación y más hacia la detección de enfermedades y a mejorar la calidad de vida: por ejemplo, gafas con IA que ayudan a personas con discapacidad visual a saber qué tienen delante al usar electrodomésticos o al comprar alimentos y ropa.

P: Como futura profesional, ¿Cuál crees que es el mayor dilema ético al que se enfrenta el sector tecnológico hoy en día?

R: Ahora mismo, el mayor dilema ético está siendo la IA generativa. Mucha gente no sabe que la IA no crea algo totalmente nuevo, sino que lo que genera es un collage de otras cosas. Eso no es negativo por sí mismo: el problema es cómo se consigue la información fuente con la que se alimenta y qué se puede hacer con ella. ¿A partir de qué punto es robo de propiedad intelectual? ¿Es ético usar fotografías para crear imágenes o vídeos de personas reales?

P: Ahora que encaras, tal vez, la recta final de tus estudios, ¿en qué área te visualizas dejando tu huella profesionalmente?

R: Si soy sincera, aún no lo tengo claro. Me gustan e interesan muchas cosas y a veces se me hace difícil escoger. Lo que sí tengo claro es que quiero trabajar en algo que me guste de verdad, que me haga pensar y aprender cosas nuevas.

P: ¿Qué significa para ti, como mujer menorquina, obtener este premio?

R: Mis padres siempre han intentado que ni mi hermana ni yo nos viéramos condicionadas por estereotipos en los estudios, pero sé que no en todas las familias es así. Que haya obtenido este premio quizá le demuestre a alguien que las ingenierías no son “de hombres”, sino que, como todas las carreras, dependen más de lo que te guste y de lo bien que se te dé. En Menorca hay mucho talento, pero muchas veces nos vemos obligados a irnos para estudiar o trabajar, y la mayoría ya no vuelve. Ojalá en el futuro se añadan otros grados en la sede y más jóvenes puedan estudiar en casa.

Preguntas cortas:

  • El “superpoder” informático: si pudieras desarrollar una aplicación que solucionara un solo problema cotidiano, por pequeño que sea, ¿qué inventarías?
    Una aplicación que decidiera por mí cosas cotidianas y triviales, como qué comer o qué ponerme.
  • Inspiración: si pudieras volver a tu primer día de carrera en la UIB, ¿qué consejo te darías a ti misma que pueda servir de guía a otros estudiantes hoy?
    No dejes los trabajos para la última semana, practica mucho y no tengas miedo a hacer preguntas. Y comenta el código… que luego ya no recuerdo qué hace.
  • Tu “setup” ideal: ¿silencio absoluto, música a todo volumen o café infinito para concentrarte en un código complejo?
    Silencio absoluto, papel y boli.
  • Fuera de las pantallas: ¿qué afición o interés crees que te ayuda a desconectar y, a la vez, a ser mejor ingeniera?
    Me gusta quedarme despierta hasta tarde leyendo fantasía, aunque luego me arrepienta cuando suena el despertador.